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LA CASA BARRIENTOS: UNA LECCIÓN A TRAVÉS DE LAS EPOCAS.

Updated: Jul 5, 2018

La única propiedad que persiste en la Avenida La Playa, de una época ya lejana, la Casa Barrientos, ha sido restaurada para convertirse en algo que trasciende su antigua gloria; una casa para todos.



La gran ironía de la Casa Barrientos es que la familia que vivió en ella, hizo todo lo posible para que nadie la heredara, y sin embargo, al final de los años, termino precisamente convertida en herencia de todos los paisas. Situada en lo que entonces era el número 251 de la Avenida 'La Playa', en 'El Centro' (el antiguo centro de Medellín), es la única casa original que queda, de las que solían embellecer esta zona de la antigua villa. En su época, desde su fachada no se contemplaba buses envueltos en humo, bendecidos por la virgen María, ni la procesión de taxis amarillos, motocicletas o vendedores ambulantes de fruta. En su lugar bajaban entonces las aguas de un bello arrollo, que marcaba el límite de la entonces villa. Hoy en día, todas las demás casas de la época han sucumbido luego de haber sido entregadas por sus descendientes, a cambio de significativas sumas de dinero, a un destino seguro de demolición, o a otras muertes similarmente sombrías.



Diseñada para ser una espléndida casa para una familia de clase alta en la década de 1870, fue construida con tapia, y teja por Don José Lorenzo Posada antes de pasar posteriormente por varias manos. A este este templo de tonos amarillos y verdes se ingresa a través de un exuberante antejardín con mosaicos incrustados en cemento, y una acogedora escalinata que se despliega como si fuera una alfombra roja Antioquena. Lo extraño es que tan pronto se cruza el umbral de su puerta, se olvida uno de inmediato de estar en el Medellín del 2018.


Justo al momento de entrar al antejardín, dos mujeres que bordean ya su senectud, se me acercan como si me conocieran de siempre. "¡Niña! nos colabora por favor?” Me entero que han venido desde la Ceja para conseguir una cita médica. “Esta es la dirección que nos dieron, pero no parece existir. ¿Sabe dónde puede estar?" La mujer con cabello rizado quebradizo y su idéntica hermana pero de pelo corto comienzan entonces a mostrarme prácticamente la historia médica y los datos personales de una de ellas. "Llevamos una semana llamando a este centro de saludo pero nadie contesta el teléfono. ¿Qué podemos hacer? De todos modos aquí ya estamos. Pero que hermosura de casa!…"



Aunque ya no queda prácticamente nada de las casas que existían aquí, lo curioso es que la manera de ser de las personas apenas si ha cambiado en cientos de años.

Dudo que haya muchos lugares en el mundo, donde alguien se te acerque, y comience a contarte, como si fueras un primo cercano, toda su vida privada, a pesar de que nunca te ha visto antes. Esa es precisamente la esencia del pueblo Antioqueño. Es de hecho un sentimiento que constato tan pronto ingreso al interior de la Casa Barrientos, la cual hace ahora las funciones de biblioteca para niños, y de centro de lectura de Comfenalco. La casa para lectura infantil, como se le conoce, ofrece una cálida bienvenida a todos, (incluso con un café servido en bandeja), invitando a participar de sus múltiples actividades y talleres.



La casa fue fielmente restaurada entre el 2006 y el 2007 por la FUNDACÍON FERROCARRIL DE ANTOQUIA bajo el meticuloso liderazgo de su entonces director Álvaro Sierra Jones. Gracias a dineros públicos del municipio de Medellín, esta construcción en ruinas encontró una nueva vida como biblioteca para todos los paisitas de la comunidad. Lo que era la sala, se utiliza para exposiciones temporales y las habitaciones son ahora cuartos de lectura, cuyas paredes ostentan el mismo papel de colgadura con temas florales de la época. Los calados en las cornisas, no solamente hermosos sino esenciales para garantizar una buena ventilación, relucen una vez más. Abundan los patrones con influencia islámica, incluyendo estrellas, lo cual recuerda los orígenes de este estilo, en el norte de África , pasando luego por España, en su camino a Colombia.



Luego de acceder a la entrada por la escalinata del antejardín, se entra a la casa a través de un zaguán, cuyo piso está decorado con baldosas tradicionales de la época. En ese entonces estas eran importadas de Europa, pero ahora se manufacturan localmente. Las que antaño eran las habitaciones bordeando un patio con una jardinera en forma de estrella, se han transformado ahora en salas de lectura. Y cerca de lo que era el comedor, se encuentra una especie de carruaje el cual exhibe atractivos libros infantiles. Por todas partes se observan madres, padres y sus pequeños caminando alegremente, claramente disfrutando la acogedora atmosfera que solo una casa tradicional Colombiana le puede ofrecer a sus huéspedes.



En la segunda planta, se encuentra un salón al cual se tiene acceso a través de una escalera de caracol restaurada en su madera original de comino crespo. El salón tiene un hermoso techo con estructura de cerchas de madera y ventanas que se cierran individualmente. En su época este salón era usado para bailes y grandes eventos de sociedad. Actualmente hace la función de salón de clases. Hay varias puertas con postigo que conducen a una terraza. Estando allí pude evocar sin esfuerzo veladas nocturnas frecuentadas por mujeres luciendo aparatosos vestidos, y hombres con bigotes ondulados, departiendo a los compases de La Vencedora.



A un costado de la casa se encuentra lo que era la la entrada y un largo corredor para los caballos, lo cual le permitía a los residentes, entrar al trote sus camionetas de la época, antes de dejarlas parqueadas en los establos al fondo del corredor. Algunas de las habitaciones originales, tienen hermosas ventanas para ventilación que giran sobre su bisagra como si danzaran ‘Vueltas Antioquenas’. Hay también un hermoso baño de inmersión con mosaicos en baldosa; claro testimonio de la opulencia de la familia. En el área de los establos y lo que era el área para la servidumbre, se ha creado un patio donde convergen una cafetería, un jardín trasero, y la entrada a un auditorio con capacidad para 150 personas. Tal como hubiese sido el caso en 1870, veo a una mujer trapeando el piso con absoluta entrega.



Homilía respetuosa

Sería difícil exagerar el valor cultural de esta casa. Tanto la historia de su restauración, así como su nueva encarnación como biblioteca, representa una importante lección sobre como la protección de edificaciones con valor histórico y su integración a la ciudad moderna es algo realizable y digno de ser replicado. Lo que otrora fue la Playa, se transmuto en el barrio de Prado. Este último se mudó luego a Laureles, y Laureles al Poblado. Pareciera ahora, que Las Palmas es el *nuevo* Poblado.


Esta tendencia a estar siempre comenzando algo nuevo, en lugar de proteger y atesorar el presente para el mañana, es un problema real y serio a la hora de proteger el patrimonio cultural de Medellín. No es por accidente que la arquitectura colonial y republicana de Medellín, se haya perdido irrevocablemente, en aras de abrirle paso a lo ‘más grande’ y ‘lo más brillante’. Desde que llegue a vivir a Medellín, he perdido ya la cuenta de cuantas veces he escuchado el “seguimos pa’ delante”. Pero, ¿por qué?, pregunto yo, ¿no será posible seguir hacia adelante, mediante la preservación de nuestro Patrimonio Cultural?



A menos que se preste mayor atención tanto a la restauración, como a la valoración y capacitación de aquellas personas que sienten un llamado a hacerlo, tanto para la Colombia de hoy como la de mañana, se corre el gran peligro de que estas edificaciones se extingan para siempre, y quedemos así deprivados de su belleza, no solo nosotros sino también las generaciones futuras. El mensaje es claro: Colombia necesita invertir en arquitectos especializados en restauración y en los que estudian para hacerlo.



♥ La Fundación Ferrocarril de Antioquia no solo ha restaurado muchas edificaciones de valor histórico y publicado libros donde se documentan sus proyectos. La información acerca de la Casa Barrientos puede ser encontrada en el libro: 'Fundación Ferrocarril de Antioquia: 20 Años Restaurando Patrimonio' pp. 142-145 ISBN: 978-958-98038-0-6 (May, 2007). Esta entidad tiene su cede en el: Edificio Estación Medellín, Carrera 52 n° 43 – 31, oficina 107 and http://www.fundacionferrocarrildeantioquia.com. Se les puede escribir solicitando informacion a: corporativo@fundacionferrocarrildeantioquia.org.


♥ La 'Casa de la Lectura Infantil' puede ser contactada en: Calle 51 # 45 - 47, Avenida La Playa, Medellín. Telefono: 575 22 50, correo electronico: blaplaya@comfenalcoantioquia.com. La biblioteca hace parte del 'Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín': http://bibliotecasmedellin.gov.co/casa-de-la-lectura-infantil/.


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Illustration: http://bibliotecasmedellin.gov.co/cms/nuestras-bibliotecas/